¿Por qué tu encordado puede ser tu peor enemigo en la pista?
Tu encordado puede ser tu peor enemigo en la pista cuando el tipo de cuerda, el calibre y la tensión no encajan con tu estilo de juego. Un cordaje mal elegido reduce potencia, control, spin y comodidad, y puede incluso aumentar el riesgo de lesiones. Ajustar material, tensión y frecuencia de cambio hace que la raqueta responda por ti, no contra ti, y es una de las formas más baratas de mejorar tu rendimiento sin cambiar de raqueta.
Muchos jugadores buscan nueva raqueta cuando en realidad deberían empezar por revisar el encordado. La forma en que eliges cuerdas y tensión define cómo influyen el encordado en tu juego de tenis: potencia, control, spin y sensaciones. El triplete jugador [S] adapta [P] encordado a su estilo y desbloquea [O] un salto inmediato de nivel es una historia real en cualquier club.
En este artículo mezclaremos guía, análisis y toques de comparativa para que entiendas qué está haciendo tu cordaje con cada golpe. Verás por qué un encordado puede ser tu peor enemigo en pista y cómo convertirlo en aliado con ajustes sencillos. La idea es que salgas con criterios claros para hablar con tu encordador o configurar mejor tu setup actual.
¿Cómo influye el encordado en tu juego de tenis realmente?

El encordado influye en tu juego de tenis determinando cuánta potencia, control, spin y comodidad obtienes en cada golpe. El tipo de cuerda, el calibre y la tensión modifican cuánto se hunde la pelota en el encordado y cómo se libera la energía, de modo que un setup inadecuado puede hacerte fallar más, pegar corto o forzar el brazo sin que la raqueta tenga la culpa.
Cada vez que la pelota toca las cuerdas, el encordado decide cuánto la deja entrar y cómo la devuelve a la pista. Si las cuerdas son muy rígidas, con tensión alta y poco elásticas, tendrás mucha precisión, pero menos potencia y menos margen de error. En cambio, con cuerdas más flexibles y tensiones moderadas o bajas, sentirás más ayuda en profundidad, a cambio de menos control absoluto.
Lo importante es que entiendas que no existe un encordado perfecto para todos, sino uno adecuado para tu swing, tu nivel y tu estilo. Mantener el cordaje equivocado te obliga a cambiar tu juego para compensar, y ahí es donde el encordado se convierte en enemigo.
¿Por qué un mal encordado arruina potencia, control y comodidad?
| Stat | Dato | Año |
|---|---|---|
| Rango típico tensión cuerdas | 20–28 kg | 2024 |
| Tensión media más usada | 22–25 kg | 2024 |
| Factores que más influyen | Tipo de cuerda, tensión, calibre | 2024 |
- La tensión alta favorece el control, pero reduce la potencia y la comodidad del impacto.
- La tensión baja incrementa la potencia y el spin potencial, pero puede restar precisión.
- Un cordaje demasiado rígido o gastado aumenta las vibraciones y acorta la vida útil del brazo.
Si tu encordado no está alineado con tu forma de jugar, la raqueta te exigirá más de lo necesario en cada punto. Terminas forzando el brazo para sacar la pelota o frenando golpes por miedo a que se vayan largos. Ese conflicto constante entre tu gestual y las cuerdas es lo que convierte al cordaje en un enemigo silencioso.
Tipos de cuerda: cuándo te ayudan y cuándo te complican
Uno de los grandes responsables de que el encordado juegue a favor o en contra es el tipo de cuerda que eliges. Cada familia de cuerdas ofrece un equilibrio distinto entre potencia, control, spin y confort.
- Poliéster (monofilamento): ofrece mucho control, durabilidad relativa y buen potencial de spin. Es ideal para swings rápidos y jugadores que golpean fuerte, pero puede ser demasiado exigente y duro para el brazo de muchos amateurs.
- Multifilamento: prioriza comodidad y potencia, con buena capacidad para absorber vibraciones. Es muy recomendable si buscas sensaciones suaves o si has tenido molestias de codo.
- Tripa natural: máxima sensación y confort, con excelente respuesta en casi todo. Su punto débil es el precio y la sensibilidad a humedad y desgaste.
- Nylon/sintético: soluciones más básicas y económicas, con comportamiento intermedio. Según la calidad, puede ser una opción muy válida para jugadores de club.
Si escoges un poliéster duro porque lo viste en la raqueta de un profesional, pero tu swing es corto y juegas poco, es probable que el encordado termine jugando en tu contra. En cambio, si optas por un multifilamento bien tensionado, tu raqueta te ayudará más de lo que piensas.
Tensión: el regulador de potencia y control
La tensión es la otra mitad del impacto del encordado. Cambiar solo dos kilos de tensión puede transformar cómo sientes la bola, aunque el resto del setup sea el mismo. Por eso es clave entender su efecto básico.
Pautas generales:
- Tensión alta (por ejemplo, 25–27 kg): más control y trayectoria más baja. Requiere que seas capaz de generar tu propia potencia. Puede castigar más el brazo, sobre todo con cuerdas rígidas.
- Tensión media (22–25 kg): equilibrio entre potencia y control. Es el rango donde se mueve la mayoría de jugadores intermedios.
- Tensión baja (18–22 kg): más potencia y punto dulce más grande. Ayuda a sacar la pelota con menos esfuerzo, pero reduce algo de precisión.
Si sientes que la bola se queda corta incluso golpeando firme, es probable que tu tensión sea demasiado alta para tu nivel o para ese tipo de cuerda. Si todo se va largo sin esfuerzo, puede que estés demasiado bajo y el encordado amplifique tus errores en lugar de ordenarlos.

Calibre y patrón: pequeños ajustes, grandes sensaciones
Aunque a veces se pasan por alto, el calibre (grosor) de la cuerda y el patrón de encordado también influyen en cómo el encordado afecta tu juego. No son los factores principales, pero sí terminan de pulir la sensación global.
- Calibre fino (1.15–1.25 mm): más elasticidad, potencia y sensación de bola, pero menos durabilidad. Puede ser ideal para jugadores que priorizan confort y spin sobre la vida útil del cordaje.
- Calibre medio (1.25–1.30 mm): equilibrio razonable entre control, potencia y durabilidad.
- Patrón abierto (16×19): más spin y algo más de potencia, con cuerdas que se mueven más y se desgastan antes.
- Patrón cerrado (18×20): más control y trayectoria más baja, pero con sensación algo más firme.
Si todo tu juego se basa en golpes liftados desde el fondo, un patrón más abierto con cuerda fina puede ser tu aliado. Si vives del control y de los cambios de ritmo, un patrón cerrado con calibre medio a tensión medio-alta encaja mejor. Cuando la combinación no respeta tu estilo, el encordado te frena.
Señales de que tu encordado es tu peor enemigo
No hace falta un experto para detectar que algo no va bien en tu cordaje. Tu propia experiencia en pista te envía avisos claros. El problema es que muchos jugadores los atribuyen a “mal día” o “raqueta equivocada”.
Señales típicas:
- La pelota se queda corta aunque sientas que golpeas con decisión.
- Tienes que “cortar” el swing para que la bola no se vaya larga.
- Notas vibraciones raras en el brazo o impacto demasiado seco.
- Tus errores no forzados aumentan sin un motivo técnico evidente.
- Cambias tu juego natural solo para que la pelota entre.
Si reconoces varias de estas sensaciones, probablemente tu encordado está condicionado tu tenis más de lo que crees. Cambiar tipo de cuerda o ajustar tensión puede devolver la coherencia a tus golpes.
Ejemplos de setups que ayudan y setups que complican
Para que se vea de forma clara, piensa en algunos casos típicos de club:
- Jugador defensivo de fondo: suele beneficiarse de cuerdas con buen control y durabilidad, pero a tensiones que no lo obliguen a forzar cada bola. Un poliéster moderno a tensión media-baja o un híbrido bien armado suele ayudar.
- Jugador agresivo que entra a la red: necesita confianza total en la dirección de la pelota. Un cordaje con buen control, quizá algo más de tensión y calibre medio, encaja mejor que una cuerda muy viva que convierta cada volea en una lotería.
- Jugador que empieza o intermedio tranquilo: prioriza sensaciones agradables y facilidad para sacar la pelota. Multifilamento o nylon de calidad, con tensión media tirando a baja, convierten la raqueta en un trampolín manejable, no en una tabla.
En todos estos casos, el mismo encordado que hace brillar a un jugador puede hundir a otro. Por eso el encordado no debe copiarse sin contexto.
Cómo ajustar tu encordado para que juegue a tu favor
Una vez entiendes cómo influye el encordado en tu juego de tenis, el siguiente paso es aplicar ajustes graduales. No hace falta cambiar todo a la vez, basta con decidir qué quieres mejorar primero.
Pasos prácticos:
- Define tu prioridad actual: ¿buscas más control, más potencia, más spin o más comodidad?
- Ajusta la tensión 1–2 kg hacia el lado que necesitas (más alto para control, más bajo para potencia y confort).
- Revisa si el tipo de cuerda encaja con tu nivel: no temas pasar de poliéster a multifilamento si tu brazo lo agradecerá.
- Anota tus setups (tipo de cuerda, calibre, tensión) para comparar sensaciones entre encordados.
Con dos o tres encordados probados con método, empezarás a detectar un patrón de lo que te funciona mejor. A partir de ahí, el encordado deja de ser un enemigo imprevisible y se convierte en una herramienta afinada.
Preguntas frecuentes sobre encordado y rendimiento en tenis
¿Qué influye más en mi juego, la raqueta o el encordado?
Ambos son importantes, pero el encordado es el primer punto de contacto con la pelota. Un buen cordaje puede mejorar mucho una raqueta modesta, mientras que un mal encordado arruina incluso un marco de alta gama. Por eso conviene revisar siempre las cuerdas antes de culpar al marco.
¿Cada cuánto debería revisar mi encordado si compito?
Si compites con cierta regularidad, es recomendable revisar el estado del cordaje cada pocas semanas y cambiarlo cuando notes pérdida de tensión o sensaciones raras. Muchos jugadores de club que entrenan varias veces por semana cambian cuerdas al menos cada dos o tres meses, incluso si no se rompen.
¿Puedo usar el mismo encordado todo el año en cualquier superficie?
Puedes hacerlo, pero quizá no sea lo más eficiente. Cambiar de pista dura a tierra batida o a hierba puede alterar cómo se comporta la pelota, y un pequeño ajuste de tensión o tipo de cuerda puede ayudarte a adaptarte mejor. No es obligatorio cambiar todo, pero sí recomendable revisar si tu encordado sigue alineado con la superficie donde más juegas.
Dominar cómo influye el encordado en tu juego de tenis te permite dejar de pelear contra tu propia raqueta. A partir de ahora, cada cambio de cuerda puede ser una oportunidad para afinar sensaciones y ganar puntos gratis en comodidad y confianza. ¿Qué opinas? Únete al debate en el foro.

Entrenador y creador de contenido de tenis. Analizo táctica, técnica y estadística para ayudar a jugadores y aficionados a mejorar su rendimiento en pista






