Vilas vs Clerc rivalidad es una de las historias más intensas y complejas del tenis argentino. No fue solo una cuestión de resultados, también de egos, política, dictadura y una convivencia imposible.
Durante finales de los 70 y principios de los 80, Guillermo Vilas y José Luis “Batata” Clerc llevaron al tenis argentino a la élite mundial. Lo hicieron al mismo tiempo que apenas se hablaban y mientras el país proyectaba sobre ellos sus propias tensiones.
Los números de un clásico interno
En la pista, el cara a cara entre ambos muestra un equilibrio engañoso, con rachas y contextos muy marcados.

| Dato clave | Guillermo Vilas | José Luis Clerc |
|---|---|---|
| País | Argentina | Argentina |
| Mano | Zurdo | Diestro |
| Estilo base | Topspin pesado, físico y regularidad | Drive clásico, revés elegante y ataque |
| Títulos ATP individuales | Más de 60 títulos | Cerca de 25 títulos |
| Mejores rankings | Top 3 mundial | Nº 4 del mundo |
| Head to head ATP | Ventaja ligera en el global | Rachas favorables en ciertos años |
| En finales entre ellos | Varias definiciones en tierra batida | Llegó a encadenar triunfos seguidos |
Se enfrentaron en múltiples finales y rondas altas, sobre todo en tierra batida europea y sudamericana. Hubo etapas de dominio de Vilas y otras en las que Clerc encadenó victorias que alimentaron la narrativa de “rebeldía” frente al ídolo establecido.
Estilos de juego: top spin contra elegancia clásica
En lo puramente tenístico, Vilas y Clerc representaban dos maneras diferentes de entender la tierra batida. Vilas era potencia y volumen de juego. Zurdo, con un top spin muy cargado, físicamente preparado para pelotear horas y someter al rival a base de insistencia.
Clerc, en cambio, mostraba un tenis más clásico y plástico. Diestro, con un revés muy fino y una derecha agresiva, buscaba más la iniciativa desde el principio del punto, con cambios de ritmo y de altura que buscaban quebrar la cadencia de la “máquina” Vilas.
Ese contraste se veía claro cuando los partidos se alargaban. Vilas parecía crecer con los minutos, como si el maratón fuera parte natural de su identidad. Clerc necesitaba sostener un nivel alto de agresividad y concentración. Si se desordenaba, el partido se le hacía cuesta arriba.
La superficie también jugó su papel. En tierra lenta, el peso de bola y el físico de Vilas tenían una ligera ventaja estructural. En pistas algo más rápidas, el tenis más directo de Clerc encontraba más premios.
Copa Davis: presión, política y convivencia imposible
La rivalidad Vilas vs Clerc encontró su punto más tenso en la Copa Davis. Argentina llegó a la final de 1981 ante Estados Unidos, con ambos como pilares del equipo. Aun así, la relación personal estaba muy deteriorada.
Hubo roces por cuestiones de liderazgo, elección de capitanes, calendarios y trato de la Asociación. A eso se sumó el contexto político de la dictadura, que presionó a Clerc para que jugara en determinadas condiciones y utilizó la Davis como herramienta de propaganda.
Se habló de habitaciones separadas, silencios en las comidas y un vestuario partido. La famosa “tregua” entre Vilas y Clerc para intentar ganar la Ensaladera nunca fue completa. En la pista, cumplieron. Fuera, la distancia siguió siendo marcada.
La derrota en aquella final dejó una sensación amarga. Argentina estuvo muy cerca de su primera Copa Davis en la historia, pero la falta de sintonía interna y un rival muy poderoso terminaron pesando más que el talento.
Enemigos íntimos: egos, prensa y mito
La prensa argentina contribuyó a alimentar la narrativa de “enemigos íntimos”. De un lado, Vilas, ya mito consolidado, figura literaria, campeón de Grand Slams y símbolo de la explosión del tenis en el país.
Del otro, Clerc, más joven, con ambición de salir de la sombra y demostrar que también podía ser protagonista global. Sus victorias sobre Vilas en torneos importantes le dieron argumentos deportivos, pero aumentaron la tensión mediática y emocional.
Se llegó a hablar de solicitadas, declaraciones cruzadas y desencuentros profundos con dirigentes. La percepción pública se polarizó. Muchos se alineaban automáticamente con Vilas. Otros veían en Clerc al heredero necesario que el sistema no terminaba de abrazar.
Con los años, la imagen se suavizó. La enfermedad de Vilas, los homenajes conjuntos y las entrevistas emotivas de Clerc hablando de su exrival dejaron claro que, por encima de los conflictos, había reconocimiento mutuo.

Impacto en el tenis argentino
Vilas vs Clerc rivalidad dejó una huella doble en el tenis argentino. Por un lado, elevó el nivel competitivo y la visibilidad del deporte. Argentina se acostumbró a ver a dos jugadores propios en las rondas finales de grandes torneos.
Por otro, mostró el costo humano y emocional de convivir con dos figuras fuertes en un contexto político y dirigencial complicado. La historia de esta “guerra fría” sirve también como advertencia sobre lo que ocurre cuando el sistema no gestiona bien los egos y las presiones externas.
En lo deportivo, su legado es enorme. Inspiraron a las siguientes generaciones de jugadores argentinos, desde Mancini y Jaite hasta Coria, Nalbandian o Del Potro. En lo narrativo, su rivalidad sigue siendo uno de los grandes relatos para entender cómo el tenis se cruzó con la historia del país.
Enlace recomendado ATP Vilas–Clerc H2H
Contenido relacionado en AceHub: héroes históricos del tenis argentino
Contenido relacionado en AceHub: grandes historias de Copa Davis

Entrenador y creador de contenido de tenis. Analizo táctica, técnica y estadística para ayudar a jugadores y aficionados a mejorar su rendimiento en pista







